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sábado, 22 de enero de 2011

DORADA A LA PLANCHA CON JUDÍAS VERDES Y TOMATE CONCASSÉ


Ingredientes:
4 doradas limpias y en lomos
250 gr de judías verdes planas
3 tomates maduros
1 cebolleta
2 dientes de ajo
1 ramita de tomillo fresco (o seco)
1 cucharada de azúcar
aceite de oliva virgen extra
sal
pimienta negra molida
perejil

Elaboración:
Limpiamos las judías verdes de hebras, si las hubiera; a continuación cortamos a lo largo por la mitad y en batones de unos 5 cm de longitud. Ponemos una olla con agua al fuego y cuando empiece a hervir echamos las judías y dejamos cocer durante 15 ó 20 minutos. Cuando casi esté terminando la cocción, sazonamos. Escurrimos y reservamos.

Para hacer el tomate concassé ponemos una cacerola, o sartén, con 5-6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra al juego. Añadimos la cebolleta y los ajos finamente picados. Cuando la cebolleta esté transparente incorporamos el tomate pelado, sin pepitas y troceado en taquitos, y la ramita de tomillo. Dejamos cocinar durante 10 minutos, removiendo de vez en cuando. Salpimentamos y añadimos el azúcar. Remover finalmente y reservar en caliente (en esta ocasión, el tomillo que he puesto ha sido una ramita de tomillo seco, porque no disponía de tomillo fresco; de una u otra forma, la retiraremos del guiso al finalizar la cocción de 10 minutos).

Continuamos la receta sazonando los lomos de dorada y pasándolos y marcándolos en la plancha, (o en una sartén bien amplia en la que nos quepan todas las raciones), con unas gotitas de aceite. Es conveniente hacer previamente unos ligeros cortes a los lomos por el lado de la piel para que no se nos encojan o se ricen al pasarlos por la plancha o sartén. (Como podéis observar en la foto, en esta ocasión se me rizaron ligeramente un poco porque no les hice los cortes oportunos; observaréis en la foto que están un poco combados hacia adentro, hacia el lado de la piel).

Para finalizar, montamos cada plato haciendo una cama con las judías verdes; encima, unas cucharadas de tomate concassé, y junto a ello, dos lomos de dorada por comensal (si las piezas de dorada son más bien grandes, es posible que con un solo lomo de dorada quede bien proporcionada la ración por comensal).

Terminamos el plato con un toque de aceite de perejil, a modo de cordón decorativo.

Para el aceite de perejil (o de albahaca, que también le va muy bien a este plato): 100 ml de aceite de oliva virgen extra y unas ramitas de perejil o albahaca; triturar con batidora e introducir el resultado en un biberón de los usados en hostelería para decorar los platos cocinados. Dibujar un cordón u otro motivo en el plato con este aceite y con este utensilio.

Para esta última técnica existen lo que llamamos pequeños biberones, que se venden en la mayoría de las tiendas de "todo a cien", en los que introducimos nuestras salsas o aceites especiales para dar un toque personal a nuestro plato, regando con la salsa, dibujando algún motivo (cordón, zig-zag, firma personal,... o cualquier motivo que nuestra imaginación pueda crear...).
Buen provecho.

jueves, 30 de diciembre de 2010

TARTA DE QUESO CON ARÁNDANOS


Deliciosa tarta de queso que podréis acompañar con la mermelada que más os guste, como de frambuesa, ciruela, frutos del bosque, melocotón... o arándanos, como es la que hoy os presento.
¡Irresistible!

Ingredientes:
18 galletas María Tostada
60 gr de margarina o mantequilla
200 cl. de nata líquida
4 cucharadas de azúcar
200 gr de queso natural para untar, tipo Philadelphia
1 sobre de gelatina neutra Royal
1/2 tarro de mermelada de arándanos (175 gr)
400 cl. de agua
1 molde de aluminio

Elaboración:
En primer lugar nos lavamos bien las manos. A continuación trituramos las galletas, primero con las manos y después con la picadora o con la batidora eléctrica, hasta dejarlas totalmente deshechas, casi en polvo.

Poner en una sartén la mantequilla y derretir. Dejar enfriar un poco y, cuando esté tibia, mezclar con el polvo de las galletas, moviendo y amasando todo con un tenedor hasta que quede bien mezclado. Cubrir homogéneamente con este preparado el fondo del molde y aplastar suavemente con las manos. Meter unos minutos en el frigorífico hasta que volvamos a emplearlo.

En un bol, batir la nata y el azúcar con la batidora. Agregar a continuación el queso y seguir batiendo hasta que esté todo bien mezclado (no deben de quedar grumos de queso). Dejar reposar mientras preparamos la gelatina.

Para hacer la gelatina pondremos a hervir la mitad del agua en un cazo, reservando la otra mitad del agua en un vaso, donde pondremos a remojo la gelatina. Cuando el agua esté hirviendo apagaremos el fuego y agregaremos la gelatina remojada. Remover y dejar enfriar un poco. Cuando esté tibia, mezclar en el bol con el queso y la nata. Remover la mezcla con una varilla o con la batidora. Echar esta mezcla en el molde, encima de la capa de galletas y meter en el frigorífico.

Al cabo de dos horas, extender bien por encima la mermelada de arándanos (es conveniente aplastarla previamente, sobre un plato, con un tenedor).

Volver a meter en el frigorífico. Se podrá consumir al cabo de un par de horas , cuando esté del todo consistente.

Consejo:
• Si queremos preparar un postre especial, podemos acompañar una ración de tarta con una bola o porción de helado, frutas del bosque y con trazas de caramelo y miel (como podéis observar en la fotografía).

Buen provecho.

sábado, 25 de diciembre de 2010

SOLOMILLO DE CERDO EN SALSA AL PEDRO XIMÉNEZ


Esta es una receta típicamente navideña, aunque también podéis prepararla durante todo el año. El olor que desprende esta salsa al Pedro Ximénez hace que lo convierta en un plato especial. Seguro que os deja bien en estas fiestas o en cualquier ocasión especial en la que recibáis invitados.
Por cierto, ¡¡¡la receta no es fácil, es facilísima!!! Lo único de particular que tiene esta receta es que hay que dejar un buen rato al fuego la carne con la salsa para que se reduzca (unos 25 a 30 minutos), pero por todo lo demás es una receta fácil, fácil de verdad.

Ingredientes:
4 solomillos de cerdo (1 por persona). Si son muy grandes compra 2 (medio para cada uno)
1 cebolla (200 gramos)
250 ml (un cuarto de litro o un vaso de tubo) de caldo de pollo
125 ml (medio vaso de tubo) de vino Pedro Ximénez
2 cucharadas de pasas de moscatel por comensal (unos 100 gramos)
1 cucharada de harina de trigo
aceite de oliva virgen extra
sal
pimienta negra

Elaboración:
Pela la cebolla y córtala en juliana (a tiras) finas. Ponlas a fuego medio con 8 cucharadas de aceite en una cacerola o cacharro grande (deben caber después los solomillos y la salsa). Deja que se poche (que se ponga transparente) y si ves que se te quema baja el fuego y si es necesario añade una cucharada de agua. Pon las pasas en remojo en un bol con agua.

Salpimentar los solomillos por ambos lados. En una sartén grande pon tres cucharadas de aceite y haz dos de los solomillos a fuego fuerte para que se doren por todos los lados. Cuando estén dorados quita los solomillos y añade los otros dos con otras tres cucharadas de aceite. Haz lo mismo (dorarlos) y cuando estén listos retira los solomillos a un plato y deja la sartén al fuego.

Coge el vino Pedro Ximénez y con mucho cuidado viértelo sobre la sartén donde has hecho los solomillos (cuidado por si te salta). Con una cuchara de palo (o una espátula de madera) remueve el vino por la sartén rebañando el fondo. Apaga el fuego y deja la sartén con el vino a un lado. Lo usaremos en un momento.

A estas alturas la cebolla debe estar ya bien pochada. Añade a la cebolla una cucharada de harina de trigo y remueve bien (cuidando que no se pegue la harina al fondo) durante unos segundos para que la harina tome color (y no se quede cruda). A continuación vuelca sobre la cebolla el vino Pedro Ximénez de la sartén (habrá cogido toda la esencia de la carne doradita).

Remueve durante un minuto, añade los solomillos y el caldo de pollo caliente. Si no tienes caldo casero usa una pastilla de concentrado con medio litro de agua. Escurre las pasas y añádelas a la salsa. Deja a fuego fuerte que borbotee (hierva) la salsa hasta que espese a tu gusto. En una media hora habrá alcanzado una textura cremosa.

Ya tienes listo tu solomillo con salsa al Pedro Ximénez.

Consejos:
• Esta es otra de esas recetas en las que necesitas un poco de pan (o un mucho) para mojar en la salsa.
• Yo personalmente con medio solomillo de cerdo (unos 250 gramos) me quedo servido. Ten en cuenta que un solomillo entero pesa alrededor de medio kilo, así que para cuatro personas lo mejor son dos solomillos y cortarlos por la mitad antes de pasarlos por el fuego. En esta ocasión, los he troceado en rodajas gruesas antes de pasarlos por la sartén (unos 6 ó 7 trozos de cada solomillo).
• Puedes acompañar con un puré de patata o unas verduritas.

Buen provecho.

domingo, 30 de mayo de 2010

BIENMESABE


Es un postre muy laborioso, pero de escasa dificultad; nos puede llevar hora y media, aproximadamente, en prepararlo. ¡Pero el resultado merece la pena!
Hay que degustarlo muy de tarde en tarde, ya que tiene un alto contenido calórico que podéis deducirlo con tan solo observar los ingredientes. Yo lo preparo dos o tres veces al año, sólo para celebraciones importantes.

Ingredientes:
Para la base:
5 sobaos pequeños
1/2 vaso de leche
2 cucharadas de azúcar
1 cucharada de licor
Para el merengue:
4 claras de huevo
200 gr. de azúcar
Para cocer el merengue:
3 vasos de leche hervida previamente con un palo de canela.
Para las natillas:
4 yemas de huevo
120 gr. de azúcar
1/2 de l. de leche
1/2 cucharada sopera de maicena
Para la decoración:
1/2 taza de chocolate a la taza
canela en polvo

Elaboración:
Se cortan cuidadosamente los sobaos a lo largo, procurando que no se rompan, en capas de medio centímetro y se extienden en el plato o bandeja que vayamos a utilizar. Mezclamos la leche, el azúcar y el licor. Con esta mezcla calamos los sobaos esparciendo por encima con una cuchara sopera.

Seguidamente se cascan los huevos y se separan las claras de las yemas (reservamos la yemas para hacer más tarde las natillas); se montan las claras a punto de nieve con una varilla de batir (manual o eléctrica) y, cuando el merengue vaya tomando consistencia, añadimos poco a poco el azúcar, volviendo a montar hasta que el merengue quede bastante compacto.

Mientras tanto herviremos los 3 vasos de leche con un palo de canela y sin agregar azúcar. Una vez haya hervido, retiramos el palo de canela y dejamos templar. Ponemos a fuego suave esta leche hervida y vamos cociendo porciones del merengue (dos o tres cucharadas cada vez), dándoles la vuelta con una rasera. Cuando estén cocidas (lo sabremos porque coger un aspecto mucho más voluminoso y consistente) las sacamos y vamos colocando sobre los sobaos, apretando levemente para que quede una superficie algo lisa. Repetiremos esta operación sucesivamente hasta cocer todo el merengue. Hay que tener un poco de paciencia puesto que es un poco entretenido.

Para hacer las natillas batiremos en un bol las 4 yemas con los 120 gr. de azúcar. Una vez bien mezclados, añadir la maicena y seguir batiendo hasta obtener una pasta homogénea.

Pasamos por un colador la leche que nos ha sobrado de cocer el merengue y medimos 1/2 litro para hacer las natillas (si nos falta, la completamos con un poco más de leche sin cocer). La ponemos a calentar, sin azúcar, en una cacerola a fuego bajo para que no hierva. Una vez caliente, echar la mitad sobre el bol en el que hemos preparado la pasta de huevo, azúcar y maicena, y seguir batiendo hasta que se diluya la mezcla perfectamente. A continuación, añadiremos sobre la cacerola en la que estamos calentando la leche. Con la varilla de batir, moveremos suavemente, sin parar, hasta que espesen. Retiramos del fuego y esparcimos sobre el merengue.

Por último haremos un chocolate a la taza instantáneo y, sirviéndonos de una manga pastelera, decoraremos el plato. También podemos ponerle un poco de canela en polvo.

El secreto de este postre está en que los sobaos de la base estén bien calados de leche azucarada y licor.

El licor, que no hemos especificado en la receta, será al gusto. Va muy bien con coñac y con whisky (basta con una cucharada sopera).

Buen provecho.